Tras las Rejas

“Amo, soy <<Paquito>>, no haré travesuras”

2013-02-18 14.51.45

Seguramente es lo que diría nuestro peludo amigo, con tal de no estar sufriendo de abandono y soledad.

Paco nació en un criadero, donde fue cruelmente separado de su madre a los pocos días de nacer, para ser comercializado. Era un cachorro de golden retriever hermoso, como todos los cachorros caninos. Sus primeros dueños lo compraron por una fuerte suma de dinero ya que era de “raza pura”.

De inmediato fue puesto en el pequeño patio de su nueva casa. Confundido y solitario, Paco aullaba durante toda la noche, esperando que su llanto fuese escuchado. Pero lejos de sentir lástima por el cachorro, sus dueños lo regañaban y hasta golpeaban por no dejarlos dormir. Pronto se acostumbró a vivir solitario en el patio, pero conforme fue creciendo el aburrimiento lo llevaba a cometer todo tipo de travesuras, desde bajar la ropa del tendedero para recostarse sobre ella, hasta devorar juguetes, plastico y basura que estuviera a su alcance. Los dueños ya no lo querían. No tenían idea de que tan destructivo podía ser un perro en crecimiento.

Pero eso no era todo, su necesidad de alimento iba en incremento y a sus dueños les parecía que no tenían porqué gastar tanto en su alimentación. Le daban poca comida, a veces croquetas, a veces sobras de lo que ellos comían. Paco estaba mal nutrido y sin embargo, nunca dejó de ser juguetón.

Nunca lo sacaban a la calle, porque sus dueños no tenían tiempo y los niños no podían con la fuerza del aún cachorro. Un día, uno de los niños dejó abierta la puerta de la calle y salió al patio donde vivía Paco para tomar su bicicleta, y entonces el cachorro vio la oportunidad de salir a satisfacer su curiosidad y conocer el mundo exterior. Salió corriendo hacia la calle y el niño salió corriendo tras él esperando poder alcanzarlo.

Otra persona vio lo que ocurría y logró sujetar a Paco por la correa, vio que el perro estaba muy flaco y se sorprendió cuando el niño le dijo

“Te lo vendo”

La persona que tenia sujeto a Paco, pensó que el niño bromeaba, pero no era así:

“Dame cien varos”, dijo el chamaco.

Incrédulo, el señor sacó de su billetera uno de cien y se lo entregó al niño.  Después le preguntó a su mamá si estaba bien, ella miraba aliviada desde la entrada de su casa como por fin se deshacía de esa “peste”, y por supuesto le dijo que estaba bien.

Entonces lo subió a su vehículo y se lo llevó.

Pero la soledad de Paco no terminó aqui. El nuevo dueño de Paco pensó que sería un excelente perro guardian para su casa, la cual tenía sola desde hace mucho tiempo, porque él vivía en otro lado. Así que sin escalas llevó a Paco a su nueva casa, que resulta que es la casa de al lado.

El nuevo dueño de Paco lo dejó aqui, la reja encadenada y la puerta de la cocina abierta para que se resguardara de la lluvia y del sol. De vez en cuando viene a darle de comer.

No lo niego, le deja una buena cantida de comida, pero Paco es un perro, no sabe racionalizar su alimento y lo devora todo de una sola vez. Así que un día come demasiado y los siguientes siete días no come nada, hasta que vuelve a recibir la visita de su “amo”.

Paco tiene la mirada triste, siempre está solo, siempre ha estado solo y a veces descarga su frustración ladrando toda la noche. A pesar de todo, es un buen perro que regala un lengüetazo a cambio de una caricia.

Siempre que salgo o entro a mi casa, me detengo un momento para saludarlo, hacerle caricias y hablarle bonito.

Siempre que salgo a regar el jardin le doy a beber agua de la manguera. Y siempre que tengo oportunidad le doy alimento, no siempre puedo porque también tengo que alimentar a mis dos perros y un gato, pero cuando se puede lo hago.

Otros vecinos también le dan de comer de vez en cuando. El jardin de Paco es un basural, pero si el dueño no se preocupa por su perro, mucho menos lo hará por su casa  o  el aspecto de su jardín.

A mi no me gusta tener problemas con nadie, así que la única vez que he hablado con el vecino ha sido para preguntarle el nombre del perro, sin que yo le preguntara nada más, me contó como es que Paco había terminado aqui en la casa vecina.

A veces me dan ganas de salir a preguntarle:

¿Es esta la vida que te gustaría tener a ti?

¿Te gustaría estar encerrado y solo?

¿Te gustaría pasar hambre y sed?

¿Recibir visitas como presidiario, una vez cada semana o cada dos semanas?

¿Estar sucio y lleno de rastas? ¿Caminar entre tus propias heces?

Pero honestamente no me atrevo, yo vivo aqui y no me gustaría tener enemigos, sobre todo teniendo niños chiquitos. Uno nunca sabe que clase de persona es con la que hablas.

A veces también me da miedo que algun otro vecino intente envenenar a Paco, porque sus ladridos suelen durar horas durante la madrugada.

La historia de Paco, es seguramente muchas veces contada en distintos lugares y con distintos nombres, pues lamentablemente nos falta mucho por aprender sobre la cultura de adopción de amigos y sobre el respeto a estos seres vivos que no merecen un trato así.

¿Cual habrá sido su delito para merecer estar tras las rejas?

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3 pensamientos en “Tras las Rejas

  1. yexx bar dice:

    es muy triste esta historia pero hay gente q no tienen corazon y piensan q como son animalitos no sienten claro q sienten pues son seres vivos como nosotros solo q a ellos lo unico q les hace falta es hablar..

  2. Lobsel dice:

    Y este es sólo uno de muchos casos, infinidad diría yo. Alguna vez en mi adolescencia y juventud fui un dueño irresponsable que relegó a su perro a vivir en la azotea con poca comida y casi nada de atención. Murió asesinado por un pitbull que soltaron para que preñara a una hembra que era compañera de mi perro. 13 años después no puedo perdonarme haber asesinado indirectamente a ese animalito que nunca dejó de quererme incluso cuando murió después de 2 días de luchar con sus heridas. Ahora trato de ayudar a cuando animal veo desamparado buscándole adoptantes y en lo posible dándoles hogar temporal pero sé que esa culpa nunca va a desaparecer.

    • alexacrow dice:

      Todos cometemos errores en algun momento de nuestra vida.
      Lo más importante es que te perdones a ti mismo y que disfrutes ayudando a los animalitos indefensos por amor a ellos y no por limpiar una culpa del pasado.
      Felicidades por tu labor, gracias a gente como tu muchos peludines tienen oportunidad de ser felices.

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