Reflexión sobre la pornografía en la era digital

Estaba platicando con un amigo, quien me contó que recientemente encontró entre sus cosas viejas un disquette de 3.5″ con 1.44MB en fotos de viejas encueradas.

Este hallazgo le provocó gran nostalgia. “Tú como mujer no lo entenderías” me dijo “Pero los hombres sufrimos mucho durante nuestra adolescencia, tiempo en que el internet solo estaba disponible en el único cybercafé de la ciudad. Debías esperar a que alguna de las 10 computadoras estuviese disponible. Pagabas $15 por hora, por supuesto no sabías buscar contenidos pornograficos, se te iban 45 minutos intentando buscar algo de carne, y cuando por fin encontrabas algo, tardaba más de 20 minutos en descargarse. No hablo de videos… eso estaba fuera de discusión. Solo hablo de imagenes. Simples imagenes de baja resolución que en aquel entonces tardaban una eternidad en descargarse por que el internet era por marcado telefonico, de 54kbps compartido entre 10 computadoras y por supuesto la del administrador, que pasa el día con el NAPSTER abierto. Si tenías suerte, lograbas descargar una imagen y observarla por unos segundos para luego almacenarla en un disco de 3.5″. Si no, la niña de la computadora vecina que estaba haciendo su tarea o chateando, se quejaba de lo que estabas viendo y te sacaban del lugar por pervertido.”

Me reí, mi amigo hablaba de todo esto con una seriedad increíble. Como si se tratase de un problema real que afectó severamente su desarrollo personal.

“¿Pero que tal cuando ya cada quien tenía internet en su propia casa? Te diste vuelo, ¿no?” Le dije

“Eso habría querido. Cuando convencí a mi papá de contratar internet, seguía siendo dial-up. Tenía que esperar una eternidad para que una sola imagen terminara de cargar en la pantalla. Teniendo internet en casa, podía aspirar a descargar algún video en formato Real Player (mala calidad, mal sonido y aún así tardaba horas en descargarse), pero siempre tenía que estarme cuidando de que no me cacharan. Frecuentemente mi mamá descolgaba el telefono y la conexión a internet se interrumpía, las tres horas de espera se iban al diablo y tenía que volver a empezar”

“Entonces llegó una gran bendición. El IMESH, en el cual podía dejar descargando videos durante el tiempo que yo quisiera. Al volver a conectarme, la descarga se reanudaba en el punto en el que se había interrumpido. IMESH era el paraíso, pero nunca sabías lo que estabas descargando. Podía ser un buen video porno de dos mujeres en acción o podía ser un virus. A mi me pasó que descargué el mismo video varias veces, ese video circulaba en la red, disponible para su descarga pero con mil diferentes nombres. Recuerdo que mi amigo Carlos espero tres días para la descarga de un video, cuando finalizó la descarga se dio cuenta de que era la instalación de un programa malintencionado para conseguir MP3 “gratis”.  Pobre Carlos, sus testiculos no lo pudieron soportar.

Después de esos tiempos infernales, llegó el Internet de banda ancha. Parecía que las cosas iban a mejorar, pero no lo hicieron. Tenía más velocidad de descarga pero cada vez menos sitios de donde se podía descargar de manera segura un video. Si no era un sitio que pedía tarjeta de credito para entrar, podía ser una pagina con malware, y si era genuina y gratuita, debías esperar en una fila imaginaria para poder ingresar. A veces tardabas tres días en entrar debido a la alta  “concurrencia de usuarios”.  Era como encontrar un oasis en el desierto. En los sitios de paga, podías ver los previews de los videoclips, pero 1 minuto nunca fue suficiente. Quizá para un eyaculador precoz, pero no para mi.

Hubo momentos en que apagaba mi computadora y respiraba profundo, decidido a ir a un puesto de revistas a comprar una playboy. En esos momentos de desesperación, parecía la única salida. Pero contaba hasta 100, encendía de nuevo mi compu y volvía a intentarlo.

Hoy en día hay muchas más opciones, streaming gratis en winamp, la versión porno de youtube, el simple buscador de imagenes de google, el apartado de desnudos “artisticos” de devianart, etc. Pero ya estoy viejo y a mi esposa no le gusta que vea pornografía. A mis 31 años, creo que lo he intentado por mucho tiempo y probablemente ya es hora hacer una visita al puesto de revistas”

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Un pensamiento en “Reflexión sobre la pornografía en la era digital

  1. asdf dice:

    Lo juro, por poco suelto la lagrimita, jeje. En realidad la situacion NO era tan desesperada como lo describe el chavo, digo, bajar fotos con una conexion de 56k era una mentada comparado con los 5M de ahora, pero siempre habia otras opciones.

    Es como con la musica, antes en los 80’s para encontrar material de thrash metal estaba cabronsisimo, ahora tienes mediafire y en infinitum tienes todo.

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