El muerto que me agarro la mano

Ya se acerca el día de muertos. En mi familia, por ser mi papá originario de la huasteca, tenemos muy arraigada la tradición de poner un altar de muertos en casa.

Esta tradición viene desde muchos años atrás, ha pasado de generación en generación hasta llegar a mi y a mi hijo. Por supuesto en casa de mi papá cuando él era niño, no podía faltar un altar. Se supone que la ofrenda no debe tocarse, sino hasta que se den las seis de la tarde del día 2 de noviembre, que es cuando se levanta la ofrenda y se reparte entre la familia.

Pero siendo un niño de 6 años de edad, uno no sigue las reglas así de sencillo. Tuvo que pasarle algo muy aterrador a mi papá para que dejara de robarse las ofrendas del altar antes de tiempo. El cuenta la historia de

(musica siniestra…..)

EL MUERTO QUE ME AGARRO LA MANO

(narrado por mi papá)

Corría el año de 1960, cuando yo tenía tiernos seis años. Mi mamá había preparado un pan de muerto delicioso, o al menos olía delicioso. Había preparado zacahuil y tamales y habiamos montado nuestro altar de muertos. Habíamos puesto dulces, agua, vino y todos los demás adornos tipicos de un altar.

Mi mamá nos había advertido a mi y a todos mis hermanos, sobre no tocar las ofrendas ni comernos la comida o el pan. Nos dijo que si lo hacíamos, los muertos se iban a enojar.

Pero a mi no me importó, yo quería probar ese delicioso pan que había preparado mi madre. Así que en la madrugada del 2 de noviembre, me levanté en silencio con mucho cuidado de no despertar a nadie, y me escabullí hasta el altar, lo más sigilosamente posible. Iba a comerme un pedazo de pan a como diera lugar.

Estaba todo a oscuras, así que comencé a buscar a tientas ese pan. De pronto sentí lo más escalofriante cuando de repente una mano helada me agarró mi mano. De seguro era un muerto enojado por ir a robarle sus ofrendas!

Salí corriendo hasta mi cama sin hacer ruido, pero muerto de miedo. No le dije nada a nadie por que iban a regañarme por intentar robarme el pan del altar. Así que me quedé callado y jamás volví a intentar llevarme las ofrendas antes de tiempo.

Pasaron los años y ya siendo adulto, casado, con hijas… platicaba anécdotas de la infancia con mis hermanos y no pude evitar  reirme de mi mismo cuando mi hermano Juan nos contó de esa madrugada de 1960 cuando intentó robar un pedazo de pan del altar, y entonces le sucedió algo muy macabro. En lugar de tomar un pedazo de pan en medio de la oscuridad, lo que logró agarrar fue la mano de  un muerto.

Cortesía de mi papá

Yo te dije que le hagas caso a tu mamá!!! Siempre dice las cosas por algo!

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2 pensamientos en “El muerto que me agarro la mano

  1. Sabrina dice:

    JAJAJAJAJA se asustaron mutuamente por traviesos! BUENISIMO!

  2. alexacrow dice:

    jajaja lo mejor de todo es que no lo supieron sino hasta muchos años despues 😛

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